Callejero por derecho propio
Muchos atractivos como el Tren, la tranquilidad y el aire de campo, dotan al pequeño pueblo de Santa Ana de los Guacaras de una originalidad muy particular. Pero así como el tren y los otros fuertes del pueblo, Santa Ana albergaba a Don Patricio.
Ustedes se preguntarán quién es este tal Don Patricio y por qué era tan conocido y querido por los habitantes del pueblo. Patricio era un perro que había sido abandonado por sus originales dueños hace unos 7 años y debido a su permanencia en la calle fue atropellado incontables veces por conductores de autos y motos por igual. Debido a eso se fracturó varias veces ambas patas delanteras y traseras, las tenía mal curadas y algo chuecas.
Después de un tiempo de vagar por las arenosas calles se mudó a una de las dos plazas centrales y ahí se instaló. Casi nunca abandonaba la cuadra y se hizo vecino fiel del vecindario.
Los lugareños comenzaron a alimentarlo y cuidar de él, y cada vez que alguno quería llevárselo consigo, Patricio volvía a la plaza. Así pasó el tiempo y Patricio era parte del paisaje de la plaza, siempre tranquilo y sereno.
Estaba viejo el perro del pueblo y ya no aguantaba los cambios de clima y las corridas como antes.
Un día hace un mes
meneó el rabo por última vez. "Se nos fue", se escuchó.

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